viernes, diciembre 22, 2006

19.Asistencia

Después de muchos meses sin añadir ninguna entrada me he decidido. Una vez más nos encontramos a pocos días del fin de curso. A la vuelta de las vacaciones de fin de año sólo nos quedarán una o dos semanas para comenzar dos meses de ansiado reposo. En estos momentos, en las salas de profesores los comentarios que más se oyen son sobre los alumnos que se acercan al terminar la calse al pupitre del profesor para preguntar cuántas veces han faltado a clase, convencidos de que la asistencia es suficiente para pasar la asignatura. No importa que uno les haya dicho a principio de curso que pasa lista por obligación y que lo que importa de verdad es que hagan un esfuerzo por aprender. Ellos saben que muchos profesores acaban pasando a muchos que no lo merecen para poder ajustarse a las "cuotas" indicadas por los administrativos de la universidad. Es una lástima, pero es así.

2 comentarios:

Roger dijo...

Real como la vida misma. Luego le cuentas esto a gente que tiene idealizado Japón en todos los aspectos, y no te creen. Hay personas que se piensan que el nivel educativo allí es alto, pero la verdad es que sólo lo es para estudiar japonés (qué remedio!) y para algunas ingenierías punteras. Y eso si eres extranjero, porque los japoneses, como comentas, se piensan que con el mínimo esfuerzo de ir a clase, aprenden. Me he dado cuenta, investigando adquisición de lenguas los 4 años que estuve en Kobe, que la actitud generalizada entre el profesorado japonés y entre el alumnado es que el profesor introduce unidireccionalmente los contenidos en el cerebro del estudiante, y que lo que está explicado, está aprendido. El hecho que socialmente se tenga al profesor como a una figura superior, a la que respetar y no contrariar nunca, les lleva a no preguntar las dudas (pues implicaría que se está poniendo en duda la capacidad de "enseñar" del profesor, y por tanto, se le faltaría al respeto, a parte de que el alumno demostraría una posible falta de atención), luego uno llega a final de curso, y ve que la gente no se ha esforzado, y que llevan desde el primer día sin haber entendido nada, pero sin levantar la mano para preguntar. Eso cuando no se te duermen en clase, comportamiento que, lamentablemente, es aceptado por el profesorado japonés, cuando es precisamente este comportamiento (y no el de preguntar) el que, por sentido común, es ofensivo hacia el docente, que se está trabajando unas lecciones.

Bueno, que la universidad, en Japón, da para una cantidad de vivencias surrealistas que, sin duda, no tiene fin.

Un saludo

Anónimo dijo...

Aunque un poco tarde, quiero comentar, que según mi experiencia, el profesorado japonés, tampoco parece ser capaz de explicar las lecciones más que leyendo el texto y poniendo ejemplos. Estuve estudiando japonés un año en Tokyo Gaidai y siempre que les pedía que intentaran explicarme algún aspecto gramatical, se remitían a frases modelo y a la temida frase "yoku oboete kudasai".